EMPRENDIENDO EL VUELO
Mi contexto resulta poco complicado, decidí dejar de trabajar para dedicarme a educar y atender a mis hijos, esta decisión la tomé hace 17 años. No me arrepiento de haberlo hecho, mi percepción hasta este momento es de haber aprovechado el tiempo de distintas maneras sin tener la presión de acudir a un lugar para obtener un salario.
En el rol de ama de casa, aquí en México no es remunerado, además de ser mal valorado por la sociedad y en ocasiones por las mismas mujeres, no se diga en el caso de los hombres.
A lo largo de mi vida como madre, ya casi 20 años, he experimentado varios sentimientos que antes no había experimentado, como por ejemplo la incertidumbre afuera del kinder de mis hijos, adaptarme a la idea de que la influencia he ejercido a mis hijos cada año va haciéndose más pequeña, la impotencia de saber que ellos tienen los elementos de salir adelante, aunque este ausente. Si eres mamá estoy segura de que puedes entender de lo que estoy hablando.
Hoy experimente un sentimiento que hasta este momento no lo había vivido...
Me sentí descargada porque el rol de "chofer" de mi hija hoy a terminado, sé que en algún momento lo pueda retomar, pero me parece que ya no de forma cotidiana, también tuvo otro sentimiento de extrañar este rol que muchas veces me pesó, en ocasiones agradecí y en otros me abrumé... porque estaba cansada... porque me sentía más tranquila llevando yo personalmente a mis hijos a cualquier actividad.
Sin embargo, hoy me despido de tener la seguridad de ser precavida y cuidadosa para trasladar a mi hija mayor a su escuela, porque hoy mi hija por primera vez en su vida tomó su auto y se fue hasta su universidad sin mí 😟
Me da mucho gusto que haya crecido tanto que ya no me necesite trasladarla, me da tanto gusto que sus alas hayan crecido para aprender a tomar un volante e ir a todos los lados que ella necesite.
Pero no puedo negar que es un rol que voy a extrañar y mucho... su música en mi coche, su conversación, nuestros juegos, esos momentos que muchas veces pudimos aprovechar, inclusive para verbalizar nuestros desacuerdos, consolarla, limpiar sus lagrimitas, sugerir solución a alguna problemática o simplemente para disfrutarla.
Mi amor, me da mucho gusto que manejes, estoy súper orgullosa de ti, que a pesar de que en ocasiones te frustraste porque no te salían bien las vueltas, porque te ponías nerviosa (¡¡¡y yo también!!!), aprendiste, aunque yo no fui muy buena maestra para enseñarte a manejar. Te atreviste, analizaste tus motivaciones para hacerlo y lo lograste.
Extiende tus alas mi amor... yo estaré aquí... siempre... esperándote para seguir disfrutándote de otras formas, en otros momentos... Siempre te he admirado por tu tenacidad para lograr tantas cosas, esto... solo es el principio de muchas cosas más en tu vida. Sabes que te amaré toda mi vida. ¡¡¡ Eres la mejor!!!
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