Las rosas comienzan en rojo
Las rosas comienza en rojo...
A partir de la pandemia, mi esposo me comentó que había que poner algo en ese cuarto que se convirtió en nuestra oficina, nuestro lugar de computadoras y de conectarnos con el mundo de "afuera".
Pensé que era otra muerte anunciada, cuando iba de camino a escoger las plantas o flores que iba a comprar para ese patio, pensé "pobres... sus días están contados".
Cuando tuve oportunidad de ir estaba fascinada por los colores, los diferentes aromas y la variedad de formas que tiene la naturaleza y decidí hacer algo diferente... no un compromiso de "haber cuando tengo tiempo" sino un compromiso de voy a apartar un día si y un día no 20 minutos por la mañana, no el tiempo que me sobraba, sino los primeros minutos que eran míos, después del ejercicio, el desayuno y la primera limpieza de cocina del día... tuve que estructurar intencionalmente el material que iba a necesitar, además de comprar las plantas me di cuenta que requería de tierra, vitaminas para las plantas, agua y aproveche un sabio consejo de mi mamá cuando le pregunté porque sus plantas crecían tan bonitas, me dijo "hija ¡háblales bonito!"...
Cuando llegué a casa con mis plantas, mi familia ayudó a bajarlas del auto y a subirlas todos los pisos que fueron necesarios, las acomodamos y por ese día las dejé. Al día siguiente fui a comprar la tierra y la vitamina que me habían recomendado.
Dediqué tiempo para trasplantarlas, en todo este proceso me ayudaron aunque para todos era una actividad nueva, como pudimos traspasamos cada una de las plantas que habían llegado.
Al principio todo marchaba sobre ruedas, me di la oportunidad de hacer un nuevo intento, y no recriminarme por mis fracasos anteriores, hice un plan para que "mis olvidos" no fueran un razón de muerte prematura en mis nuevos inquilinos.
En todo este proceso comencé a apreciar la forma en que muchas plantas van cambiando de forma, de color e inclusive de olor, cuando me comprometí empecé a notar cambios que nunca lo había podido percibir, en mi vida nunca había tenido la oportunidad de tener un jardín "propio".
Los cambios no fueron rápidos, tampoco de una día para otro, los cambios se fueron dando paulatinamente y con una diferenciación en cada planta, unas , permanecían calladas, casi inmovibles.
Con algunas vi como empezaban a marchitarme y escuchaba una voz que me decía "no tienes mano para las plantas" pero había otra, que inclusive yo repetía "puedes dominar cualquier arte o materia que quieras, lo importante es que le dediques tiempo, esfuerzo y que seas persistente" ¿porqué a mis hijos tiene que funcionar y a mi no? realmente lo creía, a lo largo de mi vida me había dado cuenta de este gran principio rector en mi vida...
He disfrutado los colores, los aromas, el compromiso de cuidar en otro sentido... sobre todo de persistir.
Estoy pensando que en ocasiones necesito comenzar en rojo... verme de otra manera, saber que si invierto el suficiente tiempo y esfuerzo, en un periodo voy a obtener algún cambio.
Voy por mi siguiente proyecto. Voy a comenzar en rojo pero esta vez voy analizar de que forma lo hago, la intención que pongo en mis palabras, el tiempo que le dedico y en esta ocasión creo que lo voy a tratar de hacer más bonito.

Comentarios
Publicar un comentario